Pop Art
1. Pop Art: Introducción
El Pop Art tiene sus orígenes en Londres, en 1952, cuando un grupo de jóvenes artistas se propusieron una renovación del hecho artístico. La obra de Richard Hamilton, ¿Qué es lo que hace que las cosas de hoy sean tan diferentes, tan agradables? es un collage fotográfico calificado como el primer cuadro Pop del mundo. En él se representa un interior con diversos elementos, que después serán típicos de la iconografía Pop (televisor, grabador, una viñeta de cómic ampliada, fotos de revistas, carteleras de cine, etc.). La obra representa dos absurdas figuras que se pavonean en una sala llena de objetos y se pueden apreciar los principales rasgos del Pop Art: descontextualización, incongruencia, provocación y buen humor.
El nombre apareció en Gran Bretaña acuñado por Lawrence Alloway en 1955 y se utili¬zó para designar una tendencia que retoma las imágenes de los mass-media y otros productos destinados al consumo de masas.
Como sus formas y temas son fáciles y divertidos, como su contenido más superfi¬cial puede ser captado sin dificultad, el Pop fue apreciado y aplaudido por un público amplio. De hecho, fue reconocido antes por el gran público y revistas de gran tirada como Life que por los museos de arte contemporá¬neo y por los críticos.
El Pop Art, al inspirarse en las imágenes de la publi¬cidad y al ser ovacionado por un público de masas, en¬cantado de reconocer objetos corrientes en los cuadros y de ahorrarse el esfuerzo que representaba la interpreta¬ción de las obras del expresionismo abstracto, se vio en una situación que hacía difícil comprender su carga de ironía y de ambigüedad, que ocultaba su relación con el dadaísmo o el surrealismo. Además, en el Pop Art seguían ex¬presándose algunos aspectos característicos del expresio¬nismo abstracto, principalmente la insistencia en las cualidades táctiles de la superficie y la estrecha relación del arte de hoy con su entorno y la vida urbana.
La finalidad del Pop era describir lo que hasta entonces había sido considerado in¬digno de atención e impropio del arte: la publicidad, las ilustraciones de las revistas, los muebles, los vestidos, las latas de conservas, la comida, los cómics”, etc. Se habían roto todos los tabúes: para el Pop parecían mejores las cosas cuanto más vulgares y baratas fuesen. Muchos de los artistas pop ni siquiera se preocupaban de inventar imágenes: lo único que hacían era tomarlas ¬de la realidad. De¬sarrollaron sus obras utilizando las imágenes desacredi¬tadas, tomadas de la cultura de masas. Empeñados en minar la historia del arte, estaban convencidos de que el cine y la televisión habían modificado los hábitos visuales y de que la divulgación y abundancia de las reproducciones artísticas habían convertido lo que hasta entonces eran obras maestras en lugares comunes repetidos.
Pero además de emplear las imágenes de la cultura de masas, el Pop se apropió de las técnicas de la producción masiva. Rauschenberg y Johns abandonaron la idea de obra única en favor de la producción de composiciones seriadas; Warhol llevó esta idea un poco más lejos al adoptar la técnica de la serigrafía, capaz de imprimir cientos de estampas idénticas. Wesselmann utilizaba un carpintero para un acabado industrial perfecto en sus construc¬ciones.
Pop no tiene nada que ver con el concepto de popular, que reconoce la creatividad del pueblo, sino más bien con la no-creatividad de la masa. Cuando se habla de arte popular, se habla de una arte como resultado de la experiencia directa del individuo en su comunidad y en su ambiente natural: el conjunto de obras realizadas por individuos fuertemente arraigados en la tradición estética de su comunidad.
2. Principales artistas pop en Nueva York
Roy Lichtenstein (estadounidense, 1923-1997) desarrolló una pintura estre¬chamente vinculada al comic. Su método estriba en copiar de manera fidedigna determinadas bandas de cómics, alterando alguno de los detalles, en grandes formatos, con colores primarios sin gradaciones intermedias, potenciando los contornos. Los tonos de piel los conseguía mediante una trama de puntos, realizada vaporizando colores a través de una lámina metálica perforada. Sus temas son el amor -figuras femeninas en espera del amado- y las hazañas bélicas. También introduce textos en globos como en las viñetas del género
James Rosenquist (1933) nació en Dakota del Norte y fue a Nueva York para ganarse la vida. Mientr¬as estudiaba Arte, trabajó para una empresa de publicidad como pintor de letreros. Acostumbrado a ver de cerca formas gigan¬tescas, objetos enormes y océanos de colores, se dio cuenta de que tales imágenes, vistas así, adquirían una nueva significación. Entonces comprendió las posibilidades que ofrecían las grandes dimensiones. “Mi obra -dijo¬- es una inflación visual. Vivo dentro de ella. La pintura es más apasionante que la publicidad, ¿por qué no ejecutarla con el mismo brío y la misma fuerza?”.
Jasper Johns (1930- ) empezó con una serie de cuadros en los que la tela aparecía enteramente cubierta por una imagen plana y árida de la bandera americana; a partir de ese momento utilizó imágenes tales como blancos de tiro y números, íconos que se graban en la imaginación con la inmediatez de la señalización. Pintaba aplicando gruesas capas de pintura de modo que el propio cuadro se convirtiera en un objeto y no sólo en la reproducción de objetos reconocibles.
David Hockney (inglés, 1937) pinta a partir de fotografías –preferentemente escenas en piscinas-, en un estilo deliberadamente ingenuo y colorista: superficies planas de pintura acrílica y gran profusión de líneas de esmerado dibujo.
La figura del Pop, en la escuela de Nueva Cork, es Andy Warhol (estadounidense, 1928-1987). Comenzó su carrera haciendo publicidad para zapatos, tarjetas postales y vidrieras. Técnicamente introdujo el procedimiento de la serigrafía, la que le permitía efectuar series sobre un mismo tema con variación de los colores empleados. Basándose en el original fotográ¬fico, utilizaba la imagen de famosos y de los productos de consumo para realizar una transformación del color y de la mancha ofreciendo imágenes aparentemente idénticas.
El mundo de los mitos cinematográficos, las noticias sensacionalistas, las imágenes publicitarias y los objetos más banales del entorno inmediato constituyen su iconografía. Utilizando fotogra¬fías de prensa contemporáneas, y repitiéndolas en la misma superficie múltiples veces, logró hacer impresio¬nantes las escenas a las que estamos acostumbrados, arran¬cándolas a su contexto habitual y trasladándolas al dominio del arte.
Tom Wesselmann (1931) pintó bodegones y desnudos de una simplicidad agresiva, en colores planos. Lo más original de su aporte al pop art son sus assemblage (pintura y collage de objetos). En estas obras, que representaban interiores con desnudos sin rostro o sumariamente indicado, incorporaba teléfonos reales que sonaban, aparatos de radio y televisores encendidos.
3. El pop europeo
Los europeos son más críticos. Wolf Vostell (alemán, 1932) acuñó el término decollage para distinguirlo del collage y designar así la técnica mediante la cual desgarra a medias carteles para dejar ver trozos de otros carteles, pe¬gados debajo de los primeros. Estas obras responden a la estética de la destrucción y con ello pretende decir que este mundo contemporáneo es tan negativo y agresivo que no permite entender el presente y menos el pasado.
La misma técnica del decollage ha hecho célebres las obras del italiano Mimmo Rotella (1918-2006).
4. La escultura pop
Claes Oldenburg (sueco, 1929) es el principal representante de la escultura pop. En 1961, abrió un negocio en Nueva York donde vendía reproducciones en escayola de hamburguesas, sandwiches, tortas, helados y otros tipos de comida.
Más tarde construyó nuevas versiones de estos objetos, a escala gigantesca, realizados con vinilo relleno de espuma de caucho.
Luego incorporó a su repertorio elementos cotidianos de todo tipo. Este acercamiento al arte, descarado, a menudo humorístico, se oponía a la sensibilidad predominante de que, por su propia naturaleza, el arte tiene que ver con ideas o expresiones profundas, trascendentes. Muchas de las esculturas gigantescas de Oldenburg fueron ridiculizadas por el público antes de ser asumidas como aportaciones originales y divertidas al paisaje urbano.
Continuó utilizando materiales blandos, sobre todo el vinilo y las lonas para sus series de objetos escultóricos posteriores como accesorios de cuarto de baño y electrodomésticos. Estas obras, llamadas esculturas blandas, transforman el objeto de uso cotidiano gracias al cambio de escala y de material (vinilo, fibra de vidrio, yeso, plásticos), pero a su vez, trastoca el concepto de escultura tradicional que consistía en encerrar la forma en un material rígido.
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